Qué hay pa´ leer

Hitler en casa: Tres guineas de Virginia Woolf

Dentro de la tradición feminista Una habitación propia de la escritora Virginia Woolf, tiene una gran acogida y recordación. Sin embargo, parece que Tres guineas, de la misma autora, ha sido relegado al desconocimiento. Este ensayo, escrito con mayor pasión e indignación representó en su momento de publicación, reacciones en contra e incomprensión, en el escenario intelectual de la época (1938).

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¿Literatura infantil con perspectiva de género?

Trasegando por los pasillos infinitos de libros en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá 2015 en su vigésima octava versión, me encontré con un pequeño libro, rojo, blanco y negro que tenía un curioso nombre La historia de Julia, la niña que tenía sombra de niño. Lo ojeé, y en tanto iba leyendo más ávida y más curiosa se volvía mi apreciación sobre el libro.

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Un homenaje a los extraños prófugos de Occidente

“Ese joven francés que huye hacia el África, ese inglés que huye hacia Italia,
ese alemán que huye hacia Grecia, ese viejo americano que saluda a los tordos en la ciénaga, esa mujer que habla con las abejas y las colinas,
ese caballero del Mississippi que explora la América
nominada y brutal, han sido parte importante de mi vida.
Nada me alegraría más que poder compartir mi entusiasmo por ellos y, si tanto puede pedirse, acaso iniciar a alguien en la amistad
de esos extraños prófugos de Occidente”

William Ospina, Esos extraños prófugos de Occidente

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La prosa ácida de Elfriede Jelinek

A muchos les será familiar el nombre de la película La pianista del director alemán Michael Haneke. Pues bien, esta película está basada en la novela homónima de la escritora austriaca Elfriede Jelinek. Quienes han visto el film recordarán a Erika, la rígida profesora de piano que se enamora de uno de sus estudiantes. La novela nos permite apreciar la vida de Erika quien se encuentra atrapada por la madre y la abuela, ambas ejercen una sofocante protección sobre la niña. Aquí encontramos uno de los rasgos más particulares de la autora: la madre (la abuela) son miserables, terriblemente sofocantes. Siempre encontramos en Jelinek una posición hipercrítica ante la maternidad. Este punto subraya esa faceta del feminismo que odia y aborrece a los hombres: la niña debe estar alejada de esos monstruos que no la dejarán practicar su arte, esos monstruos que la alejarán de la protección materna. Encerrada en ese mundo "femenino" Erika se sentirá protegida y cuando su estudiante le dé la posibilidad de ser libre (el hombre que libera a la mujer) ella explotará, encontrará el punto de quiebre para que su sexualidad se desinhiba con otro ser humano. Las prácticas sexuales de Erika estarán, hasta ese momento, orientadas hacia el voyerismo, a espiar parejas que tienen sexo en un parque, en la más profunda de las noches.

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La identidad en “El proceso”

Se ve que alguien calumnió a Joseph K. porque una mañana,
de buenas a primeras y sin que él nada hubiera hecho,
fueron a detenerlo.
El proceso
, Franz Kafka.

Después de leer El proceso de Franz Kafka nadie quiere estar alguna vez en los zapatos de Joseph K; pero son tantos los escritores que han soñado con estar alguna vez cerca de los zapatos de Kafka. El proceso, publicada póstumamente, como buena parte de la obra de Kafka, gracias a su amigo (afortunadamente falto de palabra) Max Brod, aún corroe la imaginación de quien la lee ante la aventura de un hombre con la peor de las suertes. ¿Es perseguido, calumniado, engañado, descubierto? Nadie puede asegurar mucho sobre K., y en esa gran brecha de posibilidades reside la mayor fuerza de atracción de esta novela.

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