Oído Crónico

La ciudad, el rock y el tributo

Los ritmos y sonidos de una región, un país o una ciudad, son como las venas o los ríos, son corrientes que en su flujo constante ponen en cauce los sueños, aspiraciones y alegrías a través del tiempo. La música debe tener, en su tronco invisible, las vibraciones y melodías que se convierten en el ADN de nuestros pueblos.

No hace falta ir muy lejos para constatar esto, en nuestra sangre, la colombiana, aún vibran los tambores africanos junto a las flautas andinas al ritmo de guitarras españolas; pero iremos un poco lejos esta vez, porque podemos, porque están los caminos y porque hay en la cultura musical estadounidense un registro tan florido que el rock ‘n’ roll recoge de formas que muchos no creerían posibles. Son las venas de la música, los ríos del ritmo, como el Misisipi, ríos que alimentan a las ciudades y sus calles, alimentando a quienes se acercan a su cauce. Así Sonic Highways, el más reciente álbum de estudio de los Foo Fighters recoge los principales afluentes de la música estadounidense en ocho de sus más grandes ciudades a través de ocho excelentes canciones.

Su voto: Nada Promedio: 2 (1 vote)

El discreto encanto de la decadencia

Sticky Fingers , el primer disco de los Rolling Stones en los años setenta, lo atraviesa un aire de renacimiento mezclado con decadencia, quizá tenga que ver algo más que la música, los eventos que la impregnan, la época, el trágico concierto de Altamont que marcó el fin del verano del amor en 1969, donde uno de los Hell Angels —pandilla de motociclistas encargada de la seguridad del concierto que pretendía ser la versión stoniana de Woodstock— mató de una puñalada a Meredith Hunter, un joven negro que se acercaba con un revólver al escenario donde tocaban sus majestades satánicas.

Su voto: Nada Promedio: 3 (1 vote)

Rodríguez y Cold Fact

“On a lonely dusty road
Lost my heart when I found it
It had turned to dead black coal”

La industria de la música, es una máquina caprichosa que en su interior mueve los hilos del poder, dinero, talento y azar. Sixto Rodríguez cantautor norteamericano supo del reconocimiento cerca de 20 años después de aquel maravilloso álbum de 1970: Cold Fact, pero no fueron las ansias de protagonismo las que alimentaron su inspiración ni su trabajo.

Sin votos aún

Como un reloj

Everyone —it seems—
has somewhere to go.
And the faster the world spins
the shorter the lights will glow.
…Like clockwork
, Queens of the stone age

La perfección en la maquinaria de un reloj es uno de los símiles más gastados en la industria de la producción. Ciertamente, el marcar el tiempo es una gran responsabilidad y el reloj, en su ingeniería perfecta, sostuvo durante mucho tiempo el peso de esta tarea ahora reemplazada por la perfección de lo digital. Sin embargo, la música es una sucesión de sonidos ordenados en el tiempo, donde la melodía y el ritmo llegan a ser algo coherente para nuestro cerebro precisamente por el tiempo en que se nos presentan. Y así como existe esa partícula del tiempo dentro de la música, existe la música a través del tiempo, contado en décadas o siglos. El cambio de las manifestaciones de la música a través de la historia —y del tiempo— es una de las formas en que hemos etiquetado nuestras últimas eras.

Su voto: Nada Promedio: 4.3 (3 votos)

El tiempo vibra entre cuerdas de nailon

Hablar de rock acústico con tintes de flamenco, jazz y metal, interpretado por un dúo de jóvenes mexicanos, no nos llega a decir mucho. Pero, si decimos que este dúo se ha puesto en la tarea de mezclar la claridad y perenne vibración de sus guitarras acústicas con riffs y solos inspirados en grandes bandas de metal como Testament o Metallica, ya nos encontramos ante algo que más vale la pena escuchar que juzgar.

Su voto: Nada Promedio: 5 (1 vote)