Una historia para el cine

En casetas de revistas y librerías de Colombia apareció en los años noventa El amante de la China del Norte, una nueva versión de El amante, la historia en la que la escritora francesa Marguerite Duras cuenta una de sus primeras experiencias sexuales mientras vivía en Indonesia.

El amante de la China del Norte no solo era una versión con un título más largo, sino que fue reescrita con sugerencias de pie de página para la versión cinematográfica y, gracias a la popularidad de la primera novela, se pudo saber qué sucedió con algunos de los personajes, como el chino que se contactó con Duras después de setenta años.

Duras fue una importante intelectual del Mayo del 68. Cronista, guionista, novelista, su pasión era escribir, por eso se permitió titular uno de sus textos así Escribir. De su pluma salió el guión de Hiroshima mon amour, una historia de amor en medio de la brutalidad de la guerra, en la que, al igual que en El amante, los protagonistas son un oriental y una europea, cuya relación, como la del chino y la niña, no tiene futuro.

La novela es fácil de leer, tiene frases cortas, sin una prosa compleja, lo que no le quita profundidad al relato. La niña tiene una familia disfuncional – ¿y quién no?—. Pero la relación entre sus dos hermanos y la enajenación de su madres, pronostican una tragedia. En el sumario de una de las ediciones que tiene BibloRed, se menciona una “amistad rara”, el “incesto” y otras palabras que la escritora procuró no mencionar en el libro, así cada cual puede calificar las relaciones de la niña con sus amigos y familiares. Duras hace pública su adolescencia sin pudor, algo que puede sorprender sobre todo si se tiene en cuenta que la vivió a principios del Siglo XX y que lo publicó cuando ya se asomaba a la vejez.

Durante toda la novela persiste la duda de si lo que siente la niña por el chino es amor, sin embargo su separación es lamentable, sin una despedida, sin promesa.

Cabe advertir a quienes quieren conocer la historia sin leer el libro: hay una película, por supuesto. Además, el personaje chino tiene 27 años; por lo tanto, si no han leído a Vallejo o a García Márquez, e igualan a la moral con la legalidad, puede haber riesgo de indignación.

La decadencia de la familia de la niña sucede en paralelo con la decadencia del Imperio Francés, en la zona del mundo en la que ocurre la historia: Indochina. Luego se haría una película cuyo título es el nombre del país, lo que demuestra el gran efecto que tuvo la historia de este territorio –que es hoy Vietnam—, en la vida de Marguerite Duras.

Luisa Fernanda Ciro Moreno
Usuaria Virtual

Duras Marguerite (1992) El amante de la China del Norte. Barcelona: Gallimard, Tousquets.